La Responsabilidad
¿Cuántas veces has escuchado que debes tener responsabilidad, que cuándo vas a aprender a ser una persona responsable? Cientos de veces, me imagino. Pero, ¿haz entendido lo que realmente significa?
Responsabilidad es la capacidad que tenemos de decidir nuestra propia vida, de definir nuestros objetivos, de buscar los recursos que nos permitan alcanzar nuestras metas. La responsabilidad lleva implícita que aceptemos las consecuencias
de nuestros actos como propios.
La palabra se puede descomponer como res-pons-abilidad. La responsabilidad es la habilidad para responder.
Una de las cosas que más nos asusta es la responsabilidad. No es fácil ser responsable, pero tampoco imposible. Para algunos, resulta más cómodo seguir siendo un niño que recibe todo de sus padres, mentores o adultos en general. Y es así como desean seguir recibiendo apoyo, la satisfacción de sus necesidades básicas, bienes materiales, dinero y educación sin necesidad de preocuparse por conseguir los medios para hacerlo ni de demostrar ningún interés para lograrlo.
Tanto los padres como los hijos temen las responsabilidades que implica la independencia, pero es importante que recordemos que nadie está preparado totalmente para la vida adulta y que toda fase del desarrollo encierra riesgos.
Un niño que comienza a caminar corre el riesgo de caerse y golpearse. Aunque eso sea motivo de muchos temores, la madre no debe impedirle desplazarse, explorar y adquirir nuevas experiencias. De la misma manera, los problemas que plantea una
vida independiente no deben ser obstáculos para nuestro crecimiento y realización como seres humanos.
Muchas veces, cuando no recibimos el apoyo y dedicación de niños, en la adolescencia, adultez y edad madura tenemos que aprender solos a tomar decisiones, a tomar control sobre nuestros actos, a motivarnos para imponernos y alcanzar nuevas metas, a esforzarnos por ser responsables y triunfar.
Tienes el don más preciado que Dios haya otorgado a todo ser humano, el del libre albedrío, a través de él puedes decidir lo que es más conveniente para ti y sí en ese proceso de tomar una decisión que a la final no ha sido la correcta tienes que asumir
la responsabilidad de la consecuencia de los actos. El libre albedrío y la responsabilidad van de la mano, son compañeras inseparables. Cuando andas por el mundo ejerciendo tu libre albedrío, pero sin hacerte responsable de las consecuencias, empiezan las cosas a desequilibrarse y a perder tu centro.
Si de pequeño hubieras aprendido lo que significa este derecho (el libre albedrío) y el valor de la responsabilidad, te hubieras evitado muchos malestares e inconvenientes y tu vida sería más íntegra.
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Mira lo que otros están diciendo acerca de este post...[...] que otras personas pueden pensar que es imposible realizar. Con confianza en sí mismo se acepta la responsabilidad por sus propias acciones, se tiene una actitud equilibrada, se es flexible ante las acciones de [...]