Hacer más con menos

Un buen principio que se puede aplicar a todo lo que hacemos en la vida y también en el campo financiero, es hacer más con menos. Consiste en aprovechar al máximo los recursos que dispongas, ya sean más o menos, ser feliz con ello, no quejarte de lo que tienen los demás, y por el contrario enfocarte en sacarle el máximo provecho a lo tuyo.

Para aprovechar lo que tienes, necesitas primero aceptar tu realidad, tu situación actual, y ser agradecido con ello. Recuerda que no sirve de nada renegar por tu suerte ni compararte con otros, porque siempre existirán personas por encima y por debajo, lo cual no es ninguna gracia. Las cosas no van a cambiar por quejarte, y por el contrario pueden empeorar, porque te harán distraer de lo verdaderamente importante y de lo que tienes.

Tan pronto pones tu punto de partida en tu realidad actual, y miras con optimismo y alegría las bondades y recursos disponibles, empiezas automáticamente a sentirte satisfecho con lo que eres, sincronizando los sentimientos con la realidad, aprovechando al máximo cada oportunidad, y dándole uso a cada talento que tienes, que con seguridad serán muchos.

Asó ocurre con el dinero, con tu físico, tus posesiones, lo que te rodea. Conciente de tu situación y punto de partida, no esperarás realizar actividades para las que no está hecho, ni inversiones para loas que no cuentas con el capital, ni te endeudarás en forma innecesaria, ni gastarás más de lo que tienes. Por el contrario, vivirás con orgullo con lo que tienes, le sacarás el mejor partido, y no necesitarás aparentar lo que no eres ni dispones.

Si quieres vivir como no puedes, entonces gastarás lo que no tienes, desorientarás tus objetivos básicos en banalidades, y lo peor de todo es que no te sentirás satisfecho. Para hacer más con menos, debes partir de unos recursos que realmente tienes, gastar lo que puedes, ahorrar la suma que se ajusta a tus posibilidades, y crecer con cimientos sólidos para no caer en la construcción de castillos en el aire que se pueden desmoronar de un momento a otro.

Para hacer más con menos, hay que iniciar por el principio, reconocer tu situación, tus necesidades y capacidades, para luego si definir unos objetivos reales, importantes y prioritarios para tu vida. La prosperidad no es la misma para todos ni se mide con la misma vara, porque depende de ti mismo, de tu situación y entorno, para que siempre des y logres lo máximo. La verdadera obra maestra, se encuentra en que te atrevas a coger tu greda y realices con ella lo que te nazca de tu interior, aquello que hace parte de ti mismo, y te pertenece. Porque le objetivo no es hacer lo mismo que los demás, sino lograr con lo que tienes lo máximo posible.

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