El éxito se visualiza y se define con los pasos para alcanzarlo

No es suficiente con aprender a visualizar el éxito, aunque es un excelente punto de partida, sino que se hace necesario determinar con exactitud los que pasos que se debe dar para alcanzarlo. Por ejemplo, si deseas obtener un automóvil, es muy importante visualizarte manejándolo por las calles, pero también lo será realizando las actividades necesarias para que obtengas el carro, como retirar unos ahorros de la cuenta bancaria, seleccionar el concesionario de venta, ir directamente a negociar el precio, recibir la aprobación del dinero que falte, y así sucesivamente.

Se motiva con mucha frecuencia a las personas para que deseen muy fuerte sus objetivos y visualicen los logros, como antesala a su consecución. Pero ¿será suficiente?, no lo es, se necesita también desear y visualizar la forma de lograrlo, tener en la mente y corazón, los pasos que necesitas realizar para llegar allí. Tal vez algo de estrategia y de táctica, que nunca deberán faltar. No solo el esfuerzo cuenta, si no se tiene el horizonte claro a donde llegar, y las etapas que debes cumplir para allanar el camino que te llevará a tu destino.

El deseo es el combustible de la motivación, que es indispensable para que lo que realizas mejore el desempeño, pero si no le añades a la credibilidad, la factibilidad y facilidad de que lo que crees y deseas se puede obtener, te podrás desviar de los objetivos inicialmente planteados. Recuerda que igual de importante que el deseo, la confianza y la motivación, está la creencia que lo puedes lograr fácilmente.

Surgen en este momento otras habilidades que debe cultivar la persona para lograr lo que se propone, como la persistencia, tenacidad, constancia, planeamiento de actividades, y orientación hacia la actuación. Porque es imposible que tus deseos se cumplan si te quedas sentado a esperarlos o simplemente soñando en su consecución. Se necesita también acción, decisión, esfuerzo y sudor.

Es muy importante sincronizar la mente y el corazón, la posibilidad y el deseo, la factibilidad y el sueño, para que todo lo que te propongas se oriente en objetivos realizables y alcanzables, y no simplemente en quimeras y fantasías. Porque en un caso se quedarán en intensiones y en el otro evento se convertirán en realidades.

El perfil del motivado realista se expresa en superar cualquier dificultad que se le ponga en el camino, mientras que el entusiasta irrealista perderá su impulso tan pronto se le presente la primera dificultad. Por ello es muy importante visualizar el éxito y definirlo con los pasos que se requieren para alcanzarlo. Una forma más estructurada de llegar a los objetivos y de cumplir los sueños, que simplemente desear y esperar a que lleguen las cosas anheladas.

Fuente de inspiración: Heidi Grant Halvorson – How we can reach our goals

Advertisement