No estás a la venta

Suele decirse que para viajar ligero por la vida se debe estar dispuesto a vender de todo y desprenderse de todo lo material. Pero tú no estás a la venta, lo cual implica que no todo vale para conseguir el dinero y la aparente prosperidad.

El dinero lo podrás conseguir pero la prosperidad no la alcanzarás, si te sientes intranquilo con la forma en que lo conseguiste, o culpable, o inestable o inseguro. Recuerda que tú no estás a la venta, ni tus principios y valores, ni tú tranquilidad y bienestar.

La prosperidad implica encontrar el camino de obtener la riqueza en forma natural, abundante, permanente, y bien habida. No se trata de quitarla a los demás sino de ganarla en buena lid y en competencia. No se trata de atesorarla y acumularla en una caja fuerte para vanagloriarse mientras los demás sufren con la carencia. No se trata de malgastarla y desperdiciarla sino de hacer su uso racional e inteligente.

Las cosas materiales se venden, cambian de dueño, se usan y usufructúan. Lo cual no aplica para las personas ni para el talento, el cual no se pone a la venta como en la época de la esclavitud, ni se oferta al mejor postor, ni se tiene dueño y mucho menos se podrá cambiar de dueño, en cambio si se podrá utilizar el talento para lograr un mejor provecho.

La diferencia entre prosperidad y riqueza, es que la primera es plena y se relaciona con todos los aspectos de la vida tanto materiales como espirituales, emocionales y mentales; mientras que la segunda puede ser solo material y pasajera. No siempre el tener más te puede hacer sentir mejor y pleno, en especial si no obedece a un crecimiento natural y equilibrado de todo el ser. Lo que les pasa a los deportistas que de la noche a la mañana pueden obtener riqueza material fruto de su habilidad natural, pero luego la dilapidan sin haber generado prosperidad.

Como dice el dicho, lo que viene por agua, por agua se va. No importa desprenderse de las cosas, si te sirven para seguir creciendo y para subir un peldaño más en tu vida. Recuerda que lo que buscas es una riqueza permanente, en donde tenga cabida lo material y demás aspectos importantes de tu vida, en donde los valores y principios seguirán siendo tus guías y buenos consejeros, de que vas por el buen camino o te estás desviando de él.

Busca siempre la prosperidad en tu vida, compártela con tus seres queridos y no te dejes obsesionar por las cosas materiales, que a veces van y vienen, y en otras deberás dejarlas ir para seguir creciendo. Recuerda que tú no estás a la venta.

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