El Dinero es un buen sirviente, pero un mal maestro

Si piensas que el dinero es pecaminoso, estarás en el sendero equivocado de la prosperidad; si en vez de ello haces del dinero tu maestro y guía, también habrás perdido tu rumbo; pero si reconoces en el dinero el mejor de los sirvientes, habrás encontrado una de las claves del éxito.

Al dinero hay que darle la verdadera dimensión, ni alabarlo no odiarlo, ni sobrestimarlo ni subestimarlo, ni creer que lo es todo pero tampoco despreciarlo, simplemente darle el justo valor.

Nadie duda de lo indispensable que representa el dinero para lograr nuestros propósitos y satisfacer nuestras necesidades, desde las más básicas. Pero de allí, a perseguirlo con codicia, querer conseguirlo en forma fácil y sin importar el medio en que se obtenga, hay mucha distancia.

El dinero es excelente sirviente pero mal maestro. Muy bueno para utilizarlo y que apoye nuestro fines superiores, pero muy malo para reseñarlo como un objetivo y un fin superior. El problema es que perdamos nuestro camino y creamos que el fin justifica los medios, y que para lograr el dinero podemos pasar por encima de las personas que nos rodean.

Sin en cambio, le damos valor al dinero como un recurso renovable e infinito, que se encuentra al alcance de todos para servirnos, siempre que hagamos buen uso de él, y lo obtengamos como resultado de trabajo bien habido y como premio a la dedicación y esfuerzo, entonces el dinero se convertirá en nuestro más fiel sirviente y compañero.

Un maestro es un guía, y la sabiduría pura, lugar que no está reservado al dinero, porque nuestra misión no es atesorar el dinero y almacenarlo, y mucho menos dejarnos guiar por su consecución fácil y vana. Por el contrario el dinero no sirve para seguir desarrollándonos, un medio para crecer, para ponerlo a trabajar, para que sirva a nuestros propósitos, para que genere prosperidad para todos. El dinero necesita circular para obtener de él su máximo valor.

Si ponemos al dinero en nuestra mira, nos perderemos de disfrutar la vida; si lo ponemos como anhelo máximo, dejaremos de perseguir otros ideales más nobles y satisfactorios, como la felicidad, el dejar huella, el servir, el generar empresa, el ser útiles a nosotros mismos y a los demás. Mantén el dinero en tu bolsillo como medio de inversión, pero no salgas en la mañana intentando que tu finalidad del día sea simplemente conseguirlo, porque te perderás del disfrute que representa lograrlo. Recuerda que el dinero es un medio y no un fin, que es un excelente sirviente y un muy mal maestro para tu vida.

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