Cuestión de FE

La fe tiene una cierta particularidad y es que acudes a ella en los momentos extremos de desesperación en donde te sientes impotente y fuera de control, por ejemplo los instantes previos a la caída de un avión o la inminencia de un desastre natural.

Aquella frase poderosa que te invita a tener fé para mover las montañas y realizar acciones aparentemente imposibles, no son cuestiones del pasado ni mucho menos old fashion, como dirían los jóvenes y adolescentes. Todo lo contrario, aquella fé que servía de bandera por cuestiones eminentemente religiosas, hoy tienen mucha vigencia en los ámbitos empresariales, de negocio, desarrollo personal, y prosperidad.

La fe y la prosperidad se encuentran unidas íntimamente, aunque te parezca extraño y un poco loco. La prosperidad se suele acuñar exclusivamente al dinero y todo su entorno material, pero nada de esto se lograría sin el soporte optimista y de confianza que le aporta la fe. Los ejemplos los puedes ver a tu alrededor, cuando observas en las personas exitosas y bendecidas con la riqueza, aquellos atributos que los hacen diferentes e infinitamente superiores al resto del común, para destacarse y sobresalir.

Dentro de estos atributos, sin duda tienen un lugar especial, la visión y la pasión, la sensibilidad y el impacto, el trabajo en equipo y el liderazgo, por mencionar algunos. Pero sin el faro de la fé, la visión se desenfocaría, la pasión decrecería, la sensibilidad se limitaría, el impacto se disminuiría, el trabajo en equipo encontraría tropiezos, y el liderazgo no encontraría su cause.

La fe se integra al ámbito espiritual, no solo religioso, para encontrar medios de comunicación con el universo, su inmensa abundancia, una conexión para solicitar ayuda, brindar la propia, y creer en los sueños. En forma similar a Peter Pan, los gerentes y ejecutivos se aferran a su fé para alcanzar sus sueños, posicionar sus empresas y negocios en los lugares nunca jamás imaginados, para obtener resultados superiores y de alto impacto.

La fe debe servirte de bastión y caballito de batalla personal, para que tu vida y tus relaciones, actuaciones y deseos, se canalicen y permitan la entrada de la abundancia y la prosperidad en todo lo que tocas, al buen estilo del Rey Midas, que lo convertía todo en oro. La fe no solo está diseñada para mover montañas, sino para movilizarte en la dirección de la prosperidad. Pero primero debes creer que se puede, creer que lo puedes, creer que la prosperidad te tiene un lugar reservado.

La prosperidad entra a los hogares de las personas que la invitan a entrar, ¿tienes fe de que esto es cierto?


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

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