El propósito de ser feliz no siempre es benéfico

Comúnmente se habla que lo más importante en la vida es perseguir la felicidad, que lo demás llega por añadidura. Que si trabajamos en algo que nos apasiona y nos hace felices entonces obtendremos mejores resultados y bienestar. Que el principal objetivo de la vida no debe ser hacer dinero sino ser felices. ¿Pero existirá algún inconveniente con esta búsqueda?

Sin embargo los estudios demuestran que no siempre el propósito de búsqueda de la felicidad te lleva al bienestar y a estar mejor. Porque la felicidad tiene varias caras y aristas, no todo vale con tal de ser felices, no podemos pasar por encima de los demás con tal de lograr nuestros objetivos, y si nuestra definición de felicidad no es la adecuada, podríamos hasta hacernos daño por una búsqueda de espejismos y cosas banales.

¿Qué es la felicidad? Cada persona podría tener su propia definición y concepto, el cual podría diferir de la persona de al lado. Por ejemplo para ti la felicidad se puede relacionar con la emoción que se siente al jugar en el casino, para otra persona la felicidad puede relacionarse con servir a los demás, y para una tercera la felicidad puede tener afinidad con la acumulación de mucho dinero y posesiones materiales.

Si te dedicas a cumplir tu objetivo de ser feliz y éste se encuentra mal definido o empobrecido, podrás en el camino hacerte daño en lugar de sentir placer y bienestar. Por ello, no siempre buscar la felicidad a cualquier precio, te puede llevar por un sendero de prosperidad y bienestar supremo. Por el contrario, al llegar al objetivo, te podrás sentir miserable, si le has hecho daño a otras personas, si has perdido amigos o a la familia, su tu egoísmo te ha enceguecido y ha hecho perder el rumbo.

De la misma manera, si al llegar a tu objetivo que creías supremo, te decepcionas porque no sientes el placer y satisfacción que esperabas, por el contrario te sentirás deprimido, bajo de confianza, sin rumbo, desorientado y muy triste, connotaciones que se alejan mucho del bienestar que estabas esperando.

La demasiada felicidad puede también ser dañina, porque hace que las personas se descuiden, arriesguen demasiado, dejen de mantenerse actualizados, se conviertan en poco previsivos, y sus decisiones dejen de ser acertadas. El mismo peligro que se presenta cuando el éxito ronda a las empresas, puede representar la excesiva felicidad para las personas. Un exceso de confianza, unido al descuido, y a creer que las cosas siempre seguirán igual, te puede llevar al error y pobres resultados.

Si el principal factor de obtención de la felicidad proviene de las relaciones y la gratificación que estas producen, entonces el mejor camino para ser felices es dejar de preocuparnos por serlo, y en lugar de ello, procurar desarrollar relaciones y vivirlas plenamente.

Fuente de inspiración: Kee T – Tendencias Sociales – tendemcias21.net

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