La mejor respiración para la meditación

En nuestro contexto cultural concebir la meditación y la relajación con la misma prioridad que el resto de actividades diarias resulta difícil de encontrar. Algunas de las actitudes corrientes que te impiden a relajarte y tomar una actitud activa para la meditación son: “tengo tantas cosas que hacer que no tengo tiempo”; “la relajación es demasiado aburrida”; “me falta la disciplina necesaria”; “estoy demasiado tenso como para relajarme”; “relajarme no me ayudará”. Todas estas frases son formas de decir que la relajación no es tu prioridad. Si la meditación es importante para ti encontrarás tiempo para realizarla. Además si crees que es un práctica aburrida, tal vez es porque todavía no hayas experimentado la meditación y relajación profunda. Asimismo si crees que la meditación no te servirá para nada es porque seguramente todavía no le has dedicado tiempo.

Si es la primera vez que te adentras en el fantástico mundo de la meditación, es recomendable que leas estos consejos básicos. Haz al menos veinte minutos de relajación al día. Lo mejor es hacer dos sesiones de veinte minutos, aunque si deseas que tu calidad de vida cambie necesitas al menos una. Para principiantes es mejor que realicen una sesión de treinta minutos. La meditación y relajación deben practicarse en un lugar tranquilo y alejado de ruidos como el del teléfono o dispositivos electrónicos. Suele ser recomendable practicar la meditación a la misma hora. Los mejores momentos del día suelen ser por la mañana nada más despertarte, antes de acostarte por la noche o antes de las comidas. No es recomendable la práctica de la meditación con el estomago lleno, por lo que es aconsejable la relajación al menos una hora antes de las comidas o una hora después. Se debe adoptar una postura cómoda. El cuerpo, incluso la cabeza debe apoyarse sobre algo. Si en ese momento te sientes cansado o soñoliento es más conveniente sentarte que acostarte. Durante la meditación debes evitar cualquier cosa que no sea cómoda como son las prendas que aprietan, los zapatos, las gafas etc. Por último y tal vez el consejo más importante es tomar la decisión de dejar a un lado las preocupaciones durante la sesión. La paz mental debe ser la prioridad durante la sesión de meditación.

La práctica de la meditación requiere de una respiración adecuada. La respiración torácica de manera superficial es un síntoma común de ansiedad y también un factor que la agrava. Este tipo de respiración es deficiente ya que por ejemplo tu cerebro no está recibiendo el oxígeno suficiente. Otro ejemplo de una mala respiración es la hiperventilación sobre todo si respiras por la boca. Esta respiración produce una serie de síntomas como nerviosismo o ataques de pánico.

La respiración más recomendable es la abdominal ya que produce una sensación de tranquilidad. El consejo es practicarla a diario para acostumbrarte a respirar con el diafragma y no con el pecho. Los beneficios de este tipo de respiración son inmediatos ya que la sensación de relajación se produce pasados unos minutos.


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