Lo que las diferentes Religiones me han enseñado…

Es fácil y muy común apegarse a un dogma y un sistema de creencias, asumir cada uno su papel de mensajero y proclamador de la “única verdad”, de la “religión verdadera” y por tanto tener de un lado y el otro quienes estén halando para convencer a los demás de su verdad infalible. Pero, ¿realmente existe una religión verdadera? y si es así ¿cómo sabemos cuál es?

La verdad, hace mucho que dejé de buscar la religión verdadera y adopte el lema “No hay Religión más Elevada que la Verdad”, pues en todas las grandes religiones puedes encontrar los mismos principios de Amor Universal, reconocimiento de una Fuente Suprema. Pero más importante que andar preocupados por adoptar la filosofía de la religión verdadera, más deberíamos preocuparnos por cómo puede influenciar nuestras vidas y cómo nuestra religión o filosofía hace parte de nuestra vida diaria. Pues más que saber la Verdad, es convertirse en ella. Todo Gran Maestro ha enseñado con el ejemplo y con esta gran frase “por sus frutos los conoceréis” es que podremos realmente encontrar la verdad, no por lo que otros dicen sino por lo que otros viven. Teniendo esto en cuenta, encontramos que en toda gran religión siempre ha habido quienes viven estas verdades con su propio ejemplo.

Cómo nuestra religión o filosofía influencia nuestras vidas y de qué manera podemos aplicarla en nuestro progreso personal y espiritual es como se mide la verdadera religión, y digo verdadera no como un conjunto de dogmas sino como un conjunto de princpios, inmutables y eternos que no pueden ser contenidos ni por personas e instituciones. ¿Acaso el sol solo brilla para unos cuantos? Podría alguien proclamarse poseedor de la Luz del Sol que “ilumina a justos e injustos”. El sol brilla para todos, así, la Luz eterna que brilla en todas las religiones que no son más que manifestaciones del Amor Divino en diferentes lugares y en diferentes épocas, es la misma para todos. Que cada quien se bañe en los rayos de la Luz de la Sabiduría y que pare de creer que es el único poseedor de ella. Pues si concebimos a Dios como un Ser Infinito ¿por qué queremos encerrarlo en algo finito? La Vida se expresa en todas partes, bajo diferentes formas y colores, y aún así es la misma Vida.

Más que proclamar la religión verdadera, debemos estar interesados en la Verdad en sí misma y en cómo esa verdad hace parte de cada partícula de nuestra existencia, de cómo nuestra vida entera está imbuida de esa verdad y cómo la aplicamos en nuestro propio desarrollo. En lo que antañe a mi propio desarrollo aquí les comparto lo que he aprendido de cada una de ellas:

  • Judaísmo: Al no tener la promesa de un cielo o el miedo a un infierno, el pueblo judío se concentra más en el sueño de una tierra prometida y un mesías que ha de guiarlos al paraíso, por tanto sus esfuerzos están enfocados en el aquí y en el ahora. No están preocupados por una vida despúes del más allá, sino más bien en la vida que tienen en sus manos ahora. En cómo puedo manifestar el cielo en la tierra, alcanzar el paraíso terrenal. Aprovechar cada oportunidad para crecer y ser feliz, para prosperar y compartir en el momento presente, porque es lo único que tengo.
  • Cristianismo: “más fácil pasará un camello por el ojo de una aguja que un rico en el reino de los cielos” esta frase ha sido un poco mal interpretada, pues no creo que la espiritualidad dependa de tu prosperidad económica. Se puede ser muy pobre sin un ápice de espiritualidad, así como muy rico y muy espiritual. Así que lo que yo entiendo en esta afirmación es que no se puede aspirar al cielo mientras tu mente esté atrapada y apegada a las riquezas materiales, habla del apego. Tener una aspiración más elevada que las riquezas de este mundo y el desapego a ellas, la Vida más allá del mundo material, pero no significa que tenga que llevar una vida llena de limitaciones, pues “yo he venido para que tengaís vida y la tengaís en abundancia”. Llevar una vida que apunte hacia arriba, hacia una fuente suprema, mientras llevo una vida equilibrada en la tierra.
  • Taoísmo: el camino del Tao, seguir la corriente, el flujo de la Vida y ascender con ella. En lugar de luchar contra una cosa y la otra, mejor aprender a reconocer las corrientes ascendentes de la vida y surfear con ellas. Entrar en Armonía con las Leyes del Universo me permitirá llegar a lugares que antes no había llegado, iré con el impulso natural de la vida, en lugar de luchar en contra de las leyes naturales. Montarme en la ola y seguir hacia adelante, dejar la vida fluir a través de nosotros y no ir en contra de ese flujo que solo nos trae lucha y sufrimiento.
  • Hinduismo: karma y reencarnación, que todo lo que pienso, digo y hago es energía que le estoy enviando a la vida, que la vida es como un eco que me devuelve todo lo que yo le envíe. Que lo que hago a otros algún día me retornará y multiplicado, si envío odio, resentimiento y destrucción, eso mismo regresará a mí algún día. Que si no lo pago en esta vida, lo pagaré en la próxima. Hasta que aprenda a entrar en Armonía con la Eterna Ley del Amor Universal y convertirme en un ser libre de Causa y Efecto para convertirme en un Ser de Causa y esa Causa es el Amor Divino.

No pretendo con esto proclamar una verdad absoluta ni mucho menos un experto en religión, solo comparto mis percepciones y de qué manera la Religión influencia mi vida, recogiendo como en un jardín de flores, lo más hermoso entre ellas. Espero que esto pueda brindarte iluminación y muchas bendiciones, al mejorar tu comprensión y entrar en Armonía con la Vida. Que la Paz, El Amor y la Fraternidad Reinen y supere las diferencias, insignificantes que a la Luz de la Sabiduría no son más que vestiduras a través de la cuál la Verdad se ha revestido para satisfacer necesidades de tiempos, lugares, entornos socio-culturales y estados de conciencia.


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

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