Tu Crecimiento Espiritual – Inocencia No Se Pierde Nunca

La Inocencia no se pierde nunca, sólo la extrañamos en algún lugar semi-escondido de nuestro corazón, siempre tendremos en nuestro interior un niño asustado, tímido, de mirada cándida y sonrisa prometedora.

Es una pena porque, con el paso del tiempo, solemos creer que hemos perdido la inocencia, cual es la sabiduría que el mismo Dios nos dio.

Tengo un amigo, un muy buen amigo que se llama Dorin Stanicel y cuando pienso en el me viene a la cabeza la siguiente frase:

“Los buenos amigos son como las estrellas, no le ves cada día, pero sabes que están siempre allí”.

Y este amigo mío me manda constantemente materiales muy interesantes, información poderosa y motivadora.

Por ejemplo hoy me ha mandado “Corazón de niño” y quiero compartir contigo una historia vinculada con la inocencia.

La traducción sería algo así:

“Un niño estaba frente a una tienda de zapatería, descalzo y sacudido por el frio.

Una señora pasaba por allí y le pregunto:

-¿Qué haces aquí mi pequeño amiguito?

-Estoy pidiendo a Dios que me dé un par de zapatos

La mujer, sin decir nada, cogió el niño de la mano y entraron juntos en la tienda. Aquí compro una media decena de calcetines, se llevo al niño detrás de la tienda y le pidió al vendedor

-¿Me puedes traer, por favor, una cuenca con agua y una toalla?

Después de que el vendedor le ha traído lo que ha pedido, la señora lavo las pies del niño, les seco y le puse un par de calcetines. Seguido, le compro un par de zapatos, le dio los otros calcetines  y le dije al niño

-Ahora, seguro que te sientes un poco mejor,

Y cuando quería darse la vuelta para irse, el niño la agarro de la mano y, con lágrimas en sus ojos le dije:

-¿Es  Usted  la esposa de Dios?”

Ejercicio práctico:

1.     Transpórtate en tu infancia, en tu niñez, porque es una parte de tu vida muy interesante e importante de tu vida. La idea es “viajar” en el tiempo en una temporada muy buena y feliz de tu vida. Claro que la infancia debería ser una de las temporadas más felices de tu vida, pero si tu infancia no ha sido tan feliz, puedes elegir otra temporada buena, contenta de tu vida, aunque no fuera tu infancia. Realmente el propósito de este ejercicio práctico es sumergirte en un tiempo feliz, cálido, de tu vida cuando sentiste felicidad, paz interior, cuando estabas contento contigo mismo.

2.    Revive todas las emociones positivas de esta temporada, o por lo menos un episodio feliz, cuando sentiste que el sol brillaba de verdad, el aire era fresco y llenaba con alegría tus pulmones, cuando  tenias la sensación de que la tierra está llena de alegría y felicidad y que el césped tenía el color verde crudo.

3.     Medita 10 minutos sobre este periodo de tu vida cada día, durante una semana.

4.     Analiza cómo te sientes, y si crees que este ejercicio es bueno para ti, y has notado un mejoramiento en tu estado de ánimo, repite el punto 3 una semana más. Y así sucesivamente, hasta que tú creas conveniente, un mes, medio año, un año o mejor para siempre.

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Al final de este artículo, déjame un comentario, tu opinión me importa de verdad.

Muchas gracias. Toader Matei

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