Aprende a hacer tu vida laboral compatible con tu dieta

No cabe duda de que en la sociedad actual la apariencia juega un papel muy importante, motivo por el cual mucha gente trata de vestir a la moda y de mantener una figura dentro de los cánones de belleza. Esta tendencia no tiene porque ser perjudicial si no se convierte en una obsesión que afecte negativamente. Además, parte de la preocupación por el aspecto ha traído algunas ventajas para la sociedad, como por ejemplo la preocupación por hacer deporte o por mantener una dieta sana y equilibrada, comportamientos que han tenido una repercusión positiva en la salud. Aunque en el origen se relacionaba el concepto de dieta con comer muy poco para perder peso de la forma más rápida, hoy en día el término dieta ha evolucionado hasta una preocupación por mantener una alimentación beneficiosa para nuestro cuerpo y nuestra salud de forma más prolongada, huyendo de los resultados rápidos de poca duración.

Desgraciadamente, nuestras rutinas laborales no se complementan demasiado bien con esta nueva preocupación por una alimentación sana. La mayoría de nosotros trabajamos en un escritorio frente a una computadora en largos horarios de oficinas. Esta rutina provoca una dieta desordenada donde abundan los alimentos poco saludables, todo unido a unos hábitos sedentarios que no ayudan demasiado. Debido a lo anterior, podemos terminar dentro de una dinámica que nos arrastre a ganar unos pocos kilogramos de más, a tener una salud algo más delicada e incluso a tener peor estado anímico.

Sin embargo, esta dinámica se puede romper con unas pocas recomendaciones de muy fácil aplicación, con las cuales podremos compatibilizar totalmente nuestra vida laboral con una dieta sana y equilibrada.

  • Aparte de comer bien haz ejercicio. Lo primero que debemos tener claro es que una vida saludable va más allá de la alimentación, por lo que deberíamos acompañarla de deporte. Lo ideal es ir al trabajo haciendo ejercicio, ya sea andando, en la bicicleta o con patines, con lo llegaremos más activos y con mejor apetito. Si vives lejos de tu trabajo y lo necesitas, cómprate un carro pero intenta no aparcar en tu lugar de trabajo, para obligarte a hacer aunque sea un poco de ejercicio.
  • Opta siempre por la comida casera. Muchas veces, por mera comodidad, decidimos comer en restaurantes con menús para trabajadores, algo que no es demasiado beneficioso para nuestra salud. Estos establecimientos suelen abusar de los alimentos grasos, así como de los fritos y de los aderezos. Para evitar esto, lo mejor es comer alimentos preparados en casa, donde controlamos los alimentos y su preparación. Si no tenemos más remedio que comer fuera, lo mejor es pedir una carne o pescado a la plancha acompañado de ensalada, todo sin aderezar, para preparar a nuestro gusto en la mesa.
  • Convierte tu dieta en un entretenimiento. Debido a que relacionamos la dieta con prácticas para perder peso rápidamente, se puede pensar que todas las dietas son igual de simples y aburridas. Pero lo cierto es que una dieta equilibrada se puede convertir en algo sabroso y divertido. Si preparamos nuestra propia comida, podremos probar infinidad de nuevos ingredientes y platos. Internet está lleno de recetas listas para preparar en nuestra cocina, y si te sientes algo perdido en la cocina, utiliza las páginas online de anuncios para buscar algún producto para innovar en tus recetas.
  • Come siempre a la misma hora. Puede parecer al contrario, pero lo cierto es que existen pocas cosas que engorden más que saltarnos una comida. Nuestro cuerpo tiene memoria y sabe exactamente cuando consume alimento. Si nos saltamos comidas o simplemente comemos a horarios dispersos, nuestro organismo entenderá que el alimento es escaso e intentará absorber la máxima cantidad de grasas para convertirlas en reservas. Para evitar esto, lo mejor es comer siempre a las mismas horas, variando en la medida de lo posible menos de media hora, para mantener a nuestro cuerpo acostumbrado.
  • Pica sin problemas entre horas. Tomar algún tentempié entre horas no tiene porque ser algo necesariamente malo. Realmente, lo ideal es tomar algún bocado cada tres o cuatro horas, para evitar comidas más contundentes y de digestión más pesada. Así mantenemos un nivel medio de energía sin periodos de mucha hambre o hartazgo. Eso sí, lo recomendable es tomar siempre entre horas algo sano como una tortita de cereales o una pieza de fruta, rechazando los dulces y la bollería industrial, las cuales están llenas de grasas saturadas y calorías vacías que engordan pero no eliminan el hambre.
  • Haz de la comida un acto social. Una cosa que tenemos que erradicar totalmente es comer solos frente a la pantalla de la computadora, ya que no somos conscientes de lo que comemos y siempre terminamos ingiriendo más alimento de la cuenta. Lo ideal es comer con los compañeros de oficina, con lo que no solo ganaremos un espacio de trabajo más humano y cohesionado, sino que también mejorará nuestra dieta. Si charlamos mientra comemos necesitaremos menos alimento para saciarnos, además que espaciaremos más los bocados, con lo que saborearemos mejor la comida.

Estos simples consejos nos ayudarán a conseguir sin problemas una dieta sana y equilibrada incluso en nuestro puesto de trabajo, por lo que ya no quedan excusas para comer mal. Si seguimos las recomendaciones, en poco tiempo lo notaremos nosotros y nuestro cuerpo, tanto gracias a la salud de hierro como a una figura más estilizada y firme.


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

Advertisement