La Reflexología

La reflexología, también llamada “Terapia Zonal” es una práctica natural que se basa en la estimulación de los puntos reflejos de las distintas zonas – y órganos – de nuestro cuerpo para promover el proceso autocurativo propio de nuestro organismo y mejorar así nuestra salud.

Estos puntos se encuentran en los pies, las manos o las orejas, aunque la modalidad más común es la de Reflexología Podal que trabaja únicamente con los puntos reflejos situados en nuestros pies.

Según la reflexología podal, podemos realizar una división en nuestros pies de acuerdo a las diversas zonas reflejas correspondientes a cada una de las partes de nuestro cuerpo.

Si nos remontamos a la Historia, fue hace más de 4000 años cuando se encontraron en países como Egipto, la India o China los primeros textos e ilustraciones de manos y pies, explicando su diversa relación con los órganos de cuerpo. Estas civilizaciones ya eran conscientes de que en los pies podían hallar un modo de llegar a otras partes de su organismo. Algunos estudiosos reunieron parte de ese material y surgió de allí lo que en un principio se denominó “Terapia de Zonas”, término que evolucionó a “Reflexología Podal” una vez esta materia estuvo más estructurada. En la actualidad, cada vez más personas la denominan “reflexoterapia podal”, ya que no sólo se trata de estudiar los reflejos de las diversas partes del cuerpo en nuestros pies, sino que además también se practica un tratamiento utilizando los conocimientos de esta práctica.

Podemos decir que el objetivo de la reflexología es armonizar y equilibrar las alteraciones del organismo manteniéndolo en un estado óptimo.

Fue el doctor norteamericano Fitzgerald el que redescubrió esta práctica a principios del siglo XX y la convirtió en lo que conocemos en la actualidad. Sus enseñanzas fueros seguidas por otros profesionales de la medicina como el Dr. Edwin F. Bowers o la alemana Hanna Marquard, quien introdujo la práctica de la reflexología en Europa creando escuela y fomentando su expansión en los diversos países del continente.

En la actualidad encontramos un gran número de Centros de Formación que preparan a profesionales de esta materia así como numerosos Centros de Terapias donde se imparte, hecho que hace que todos tengamos a nuestro alcance la posibilidad de beneficiarnos de esta sencilla, pero extremadamente efectiva, terapia natural.

A continuación vamos a detallar las diferentes patologías para las que la reflexología podal es apropiada:

Dolores de cabeza, problemas de espalda, ciática, retención de líquidos, trastornos digestivos, afecciones respiratorias, problemas endocrinos, insomnio, agitación mental, dispersión, ansiedad.

Además, en un plano más espiritual, podemos decir que la reflexología podal sosiega la inquietud, alivia y trata la raíz del descontento, calma el nerviosismo, las preocupaciones y el miedo, aumenta la vitalidad y la confianza, mejora la calidad del sueño, etc.


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