¿Realmente somos perezosos?

¿Realmente somos perezosos?

Mientras que estoy seguro de que muchas veces somos perezosos, estoy convencido de que una de las razones por las que no nos ejercitamos es por la sensación de pavor cuando la idea de hacer ejercicio se nos cruza por la cabeza.

El esfuerzo físico puede ser intimidante si no lo venías haciendo por un largo tiempo y, para algunas personas mover el cuerpo hasta el punto de que se nos acelera el corazón, nos cuesta respirar y el sudor excesivo puede parecerle una manera extraña de estar sano.

Entonces ¿a qué le temes? Quiero mostrarte dos puntos que tal vez den un poco de luz

. Miedo a lesionarte. Si no te has ejercitado por mucho tiempo tal vez no seas capaz de notar la diferencia entre la incomodidad normal de ejercitarte por primera vez (como la sensación de quemazón en los músculos o que cueste respirar) y el dolor. Si eres principiante el ejercicio puede sentirse como que se te viene el mundo encima.

Sin embargo es inevitable que sientas algo cuando te ejercitas, pero es importante separar el verdadero dolor de una sensación natural de esfuerzo. Y existen una serie de pautas que pueden ayudarte a minimizar las posibilidades de lastimarte haciéndolo:

– Vístete con ropa acorde. El calzado es fundamental para hacer ejercicio, no puedes salir a correr con chatitas. Tampoco puedes ir al gimnasio con jeans. Invierte en ropa para entrenarte, es el apoyo que tu cuerpo necesita.
– Aprende la técnica. Si vas a hacer pesas la mejor manera de lesionarte es levantando mucho peso y/o no aprenderte bien la manera en que se hacen los ejercicios. Si no sabes hacer los ejercicios contrata un entrenador personal o que un monitor del gym te lo enseñe (para eso están)
– El calentamiento previo. Probablemente veas sólo a unos pocos hacerlo, pero calentar antes de ejercitarte, y luego realizar un enfriamiento y un estiramiento es probablemente la mejor manera de que no nos lesionemos, ni que nos duela todo la día siguiente de entrenarnos.
– Que el ejercicio sea acorde a tu estado físico. Muchas lesiones suceden porque se hace mucho y demasiado pronto. Comienza con un programa ligero y agrégale intensidad en la medida que vayas ganando estado físico. Por ejemplo, si sólo puedes caminar durante 10 minutos, ese será tu punto de partida, comienza allí e incrementa el tiempo cada semana.

. El miedo a parecer un idiota.
Si te contara las veces que me he caido en el gimnasio. Y he visto a otra gente caerse también, o que le cayeron los discos en los pies o que rompieron sus reproductores de mp3 con una mancuerna. Simplemente uno tiene que tomar estas cosas con naturalidad. Nadie nace sabiendo los ejercicios y es de esperarse un cierto grado de torpeza con tanta gente alrededor transpirando, aparatos y demás. De hecho esto aplica a todas las actividades que quieras iniciar, ya sea ciclismo, danza, aeróbics o lo que sea. Así que no te sientas un idiota, todos tenemos un cierto grado de torpeza cuando iniciamos algo nuevo. Y que eso no sea motivo para no hacerlo.


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

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