Como controlar los celos de pareja

Todas las personas, en mayor o menor medida hemos sido víctimas o victimarios de los celos.

Los celos son una respuesta emocional, que se origina cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera propio. Generalmente, utilizamos el término celos en relación a la pareja, relacionándolo con la sensación de temor al abandono del ser amado. Pueden ser reales o imaginarios, pero el sentimiento, en cualquiera de los dos casos, será el mismo. Podemos decir entonces, que los celos en la pareja son el miedo de perder al ser amado. La desconfianza y la sospecha de ser traicionados por nuestra pareja y la sensación de que la persona amada preferirá a otra en nuestro lugar o simplemente dejará de amarnos, genera esta respuesta emocional que denominamos: celos.

¿Por que te mueres de celos?

Muchas pueden ser las causas de este sentimiento que se siente con el alma y el cuerpo. Entre ellas, podemos encontrar: la falta de autoestima, falta de confianza en nosotros mismos, engaños de parejas anteriores, falta de confianza en la pareja, personalidad narcisista, necesidad de aprobación continua, haber presenciado escenas de celos en nuestros padres, entre otras cosas.

Identificación de celos patológicos

Los celos se manifiestan como mecanismo de defensa ante la idea de pérdida de la persona amada. Muchas veces, se deben a una suposición real o imaginaria, de que estamos siendo engañados. Quienes sienten este tipo de celos, demandarán más dedicación a su pareja, demostraciones de afecto y querrán saber que es lo que están haciendo, cuando no están a su lado. Esto, podríamos decir, que sucede cuando se trata de celos “normales”. Ahora bien, ¿Cómo diferenciamos los celos “normales” de los celos patológicos?

Los celos patológicos comprenden altos grados de inseguridad por parte de las personas que los padecen. Suelen estar acompañados de hostilidad, malos tratos, depresión y son altamente malignos para la relación. La diferencia entre los celos normales y los patológicos radica en que mientras el primero se caracteriza por demandas de atención, el segundo intenta la sumisión de la persona celada, pudiendo llegar en casos extremos a secuestros, agresiones físicas severas y privación de la libertad. El celoso patológico, asume como sospechoso cada gesto y actitud de su pareja. Generalmente, este tipo de celos son paranoicos, carecen de fundamento y pueden llegar a extremos violentos.

Si consideramos que somos víctimas o victimarios de este tipo de celos, debemos recurrir con urgencia a un especialista. El tratamiento profesional adecuado, será el único medio por el cual podremos salir de este tipo de celos.

Como dijimos anteriormente, a grandes rasgos, existen dos clases de celos. Afortunadamente, la mayoría de nosotros padecemos celos “normales”. Estos celos “normales” pueden combatirse de manera progresiva. Solo es necesario disponer de constancia y continuidad para conseguir controlarlos desde hoy y para siempre.

Como combatir los celos

  • Reconocer el problema. El principal punto a tratar, a la hora de empezar a controlar los celos, es realizar un autoanálisis y reconocernos como celosos. Muchas veces, necesitamos una mirada objetiva, para saber si lo que sentimos, sólo se debe a nuestra imaginación. Conversar con un amigo de confianza y pedirle su opinión, nos ayudará a tener otra mirada acerca de nuestro problema. Pero cuidado, no vayamos por la vida contándole a cualquier persona que este dispuesta a escucharnos, lo que nos sucede, porque esto, sólo nos generará más confusión. Es clave, escuchar la opinión de un ser querido para poder arribar el problema, pero no de todo el mundo.

 

  • Indagar sobre el origen de los celos. Una vez que reconocemos nuestro problema con los celos, debemos buscar el origen. Una conducta de nuestra pareja, nuestro pasado, un problema familiar.  Cualquiera puede ser el origen, pero debemos descubrirlo para poder continuar.

 

  • Conversar. Es muy importante conversar con nuestra pareja, y explicarle como y porque nos sentimos de esta manera. Hablarlo puede ayudarnos a liberar la tensión que nos provocan los celos y a poder sentirnos más relajados para controlar el problema.

 

  • Voluntad. Tener la fortaleza y la voluntad de autodiciplinarnos, para que no se conviertan en celos enfermizos. Cada vez que notemos que aparecen los síntomas de los celos, debemos preguntarnos si tan sólo no se deben nuestra imaginación. Interrogarnos si se debe a las actitudes de nuestra pareja, o si somos nosotros mismos los creadores de nuestra inseguridad. Conversar con nuestros propios pensamientos, nos ayudará a sentirnos mejor.

 

  • Buscar nuevas ocupaciones.  Si suele suceder, que cuando disponemos de tiempo libre, aparecen nuestros celos, debemos buscar la manera de estar ocupados en actividades propias, para contrarrestarlos. Muchas veces, los celos se originan por disponer de demasiado tiempo libre y tener una pareja que se encuentra continuamente ocupada. Entonces, nada mejor que buscar actividades propias, que nos permitan dispersar la mente y enfocar nuestros pensamientos en actividades productivas. Además, esto nos ayudará a aumentar nuestra autoestima.

Los celos, mayoritariamente, son producto de nuestras inseguridades y de nuestra baja autoestima. Por lo tanto, para combatirlos desde lo profundo, debemos trabajar con nuestras debilidades y transformarlas en puntos fuertes de nuestra personalidad.

Los celos pueden controlarse. La fórmula está en cada uno de nosotros, en nuestra lucha del día a día por controlar cada parte de nuestra mente.

Cuando podamos controlar nuestros pensamientos, conseguiremos un excelente control de nosotros mismos.

Advertisement