Cómo Desarrollar Nuestra Inteligencia Emocional

Las personas que tienen inteligencia emocional desarrollada, son capaces de separar su estado anímico con la toma de decisiones importantes. Saben lo que les sucede a las personas de su entorno, y son capaces de generar un clima de confianza grupal,  ya que poseen el don de la autoconfianza.

No podremos conseguir un crecimiento personal de la noche a la mañana, pero si, podemos practicar y desarrollar la inteligencia emocional que nos llevará al éxito asegurado en cualquier aspecto de nuestra vida.

La inteligencia emocional nos provee de un bienestar psicológico muy útil para forjar y equilibrar en armonía nuestra personalidad. Colabora también con nuestra salud física, porque elimina patrones destructivos y psicosomáticos.

Aporta cuotas de optimismo en el desarrollo de nuestra motivación, permitiéndonos enfrentar  la vida de una forma positiva y llena de fuerzas. Ayuda a hacer más placenteras nuestras relaciones interpersonales.

En conclusión, es un cambio que empieza desde adentro y genera modificaciones positivas en todo el ambiente que nos rodea.

Quien consigue dominar sus emociones, es capaz de dominar el mundo. El camino de la introspección es un camino complejo, pero no así difícil, sólo necesitamos ser perseverantes, nada más. Entremos al maravilloso mundo del autoconocimiento.

El primer paso que debemos dar para recorrer este camino, es el de la observación a nosotros mismos. Descubrir que es lo que sucede en nuestra mente y como nos comportamos ante la vida.

Luego de ello, debemos esforzarnos y fijarnos metas que nos gustaría cumplir, intentando dejar de lado los miedos y superando los obstáculos como son los errores y los contratiempos, considerando siempre como medio principal, nuestra actitud positiva.

Otro medio fundamental que nos permitirá reforzar o desarrollar nuestra inteligencia emocional es la empatía. Empatía significa ponernos en el lugar del otro. Una persona que posee esta virtud es capaz de relacionarse mejor con las personas, de saber y entender que le sucede a alguien sin siquiera tener que preguntárselo.

Vivir el presente es otra de las pautas que debemos adoptar. No se trata de reprimir las vivencias del pasado, sólo que no vale la pena replantearse el no haber hecho tal cosa o no haber logrado tal otra. El pasado, ya existió. Las personas que viven de él generan en si mismas un resentimiento muy difícil de revertir.

Dos palabras son la clave de este proceso: autoconciencia y autorregulación.

La primera palabra se refiere a la conciencia y conocimiento de nosotros mismos, nuestros valores, virtudes y aptitudes. La segunda hace hincapié en la manera en que nos dominamos a nosotros mismos y generamos de esta manera una grata relación con todo lo externo.

Para lograr el control y el manejo de nuestras emociones, debemos conseguir concretar una serie de pasos que se explican a continuación como modo de guía, pero que deben formar parte de un todo:

  • Expresar con palabras nuestros sentimientos. Expresarlos, hablarlos, comunicar lo que nos sucede, es una forma de sacar lo que no nos gusta y alegrarnos cuando nos sentimos bien.
  •  Identificar nuestros valores y defectos. Es un proceso para el autoconocimiento. Saber que es lo que nos hace feliz en la vida, pensar que nos gustaría cambiar de nosotros mismos.
  • Observar los pensamientos críticos hacia nosotros y hacia los demás. Generalmente, cuando criticamos a otras personas estamos criticando un defecto propio que no podemos ver. Esto nos servirá de ayuda a la hora de conocer que es lo que nos disgusta y limita nuestro positivismo.
  • Evaluar las causas y obstáculos que nos impiden generar pensamientos positivos. Como dijimos en el ítem anterior, debemos detectar que es lo que no nos permite ver la vida de manera optimista.
  • Evitar pensamientos que nos victimicen. Debemos deshacernos de frases mentales como: “todo lo malo me sucede a mí”, “siempre me pasan cosas terribles”, “no puedo más”. Esto nos lleva a pensarnos como víctimas y buscar la protección de los demás cuando nosotros mismos podemos contrarrestar este tipo de pensamientos.
  • Realizar el esfuerzo de observar el aspecto positivo de las situaciones. Esforzarnos por cambiar los hábitos de nuestro pensamiento. Elaboremos frases que nos ayuden a motivar nuestra mente. Suplantar pensamientos negativos por otros optimistas. Detenernos cuando el pesimismo nos invade y modificar esta actitud mental.
  • Descansar lo necesario. Una mente que no descansa lo suficiente, será una mente confusa. Debemos descansar lo necesario para poder observar nuestros obstáculos que no nos permiten ver las cosas desde otra perspectiva.
  • Dejar el egoísmo de lado y pensar en lo demás. Ayudar a nuestros seres queridos y a las personas que necesitan de nosotros. Saber escuchar y tratar de ponernos siempre en el lugar del otro, como nos gustaría que lo hicieran los demás, si nos encontráramos en la misma situación.
  • Mejorar nuestra autoestima. Reflexionar acerca de lo que nos haría sentirnos bien y encontrar la forma de realizarlo, ayudará a sentirnos mejor. A veces sólo basta con hacernos un mimo, un nuevo corte de pelo, por ejemplo.

El crecimiento personal es abstracto. No tiene métodos ortodoxos pero si, pasos a seguir similares en quienes quieren desarrollar su potencial.

Una vez que logramos dominar nuestra mente y alinear sentimientos con pensamientos, sin dejarnos llevar por los primeros, podemos conseguir, generar empatía con los demás, controlarnos a nosotros mismos e ir directamente hacia donde queremos llegar, sin dispersarnos en el camino. La mente, es un sistema muy complejo, quienes consiguen dominarla son capaces de llegar tan lejos que el común de las personas no puede entender como lo hicieron. Quienes poseen el control de si mismos, pueden entender y dominar todo aquello que los rodea, sin decepcionarse en el intento. Esta es la clave del éxito asegurado y va mas allá de los títulos o post grados que podamos alcanzar o del el excelente puesto en el que estemos empleados. Tiene que ver con la forma de ser y de sentir la vida. Tratarnos con respeto y respetar a los demás. Entender y entendernos. Comprender el porque de las actitudes propias y ajenas.

De eso se trata, de potenciarnos, de sacarle provecho a este infinito universo de posibilidades que tiene origen en el interior de cada uno de nosotros.

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