Divide y Reinarás

No existe en el mundo un factor tan controversial como la división, porque mantiene innato un sentido de pérdida de valor, cuando se necesita dividir o repartir entre varios una determinada torta o riqueza, pero a la vez es utilizada la división para solucionar los problemas. ¿Cómo es esto? Simplemente la recomendación de que para solucionar los problemas por complejos que sean, la mejor manera de hacerlo es dividirlo en partes para que te quede más fácil abordarlas una por una.

La misma recomendación aplica, para el análisis de cualquier cosa, sea lo complejo y difícil que parezca, para enfrentarte a una situación, para realizar una actividad grande, para comunicar o para relacionarte. La base de la técnica reside, en dividir el todo en sus partes, el bosque en cada uno de sus árboles, desmenuzar la situación en ítems cada vez más sencillos y pequeños, que permitan su visualización, análisis y atención con propiedad.

Por ejemplo, la idea de realizar un viaje internacional te puede generar ansiedad por su propia complejidad, si te quedas angustiado por el viaje como un todo solo ganarás parálisis y más angustia, en cambio si tomas un papel y lápiz, y comienzas a escribir las actividades necesarias para realizar el respectivo viaje, verás con rapidez como descargas en el papel la angustia, y podrás a su vez acometer cada una de ellas para acercarte a tu objetivo.

La prosperidad también encuentra en la división un aliado para que se multipliquen con el tiempo las riquezas, así lo entienden las empresas cuando dividen las funciones en áreas especializadas que luego se engranan para lograr la sinfonía y resultados, así lo entiende la abundancia que te exige primero que des para luego ser merecedor de recibir.

¿Por qué nos queda tan fácil dividir las emociones negativas, y compartir nuestras penas y tristezas con los demás? Si de la misma forma estuviéramos dispuestos a dividir las alegrías e irradiarlas por todos los lugares y persona con quienes nos topamos, otro sería el bienestar del mundo y de las sociedades.

La prosperidad se diferencia de la avaricia, en que no trata de acumular y guardar riqueza, sino de ponerla a circular para que crezca. El Inversionista experto sabe que si guarda debajo del colchón el dinero, éste perderá su valor, y si en cambio lo invierte en proyectos en donde circule y se utilice por otros, entonces tendrá la gran oportunidad de verlo crecer y multiplicarse. De la misma manera, entiende el financiero que si no divide o reparte el riesgo entre diferentes opciones e instrumentos, podrá perderlo o ganarlo todo, más lo primero que lo segundo, lo cual no es inteligente.

Aprende a dividir para que la prosperidad toque a tu puerta, aprende a dividir para que los esfuerzos de otras personas te apoyen en tu cometido, aprende a dividir porque la multiplicación está muy cerca.


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

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