Hay que Ejercitar la Voluntad

Desarrollar la voluntad consiste en adquirir hábitos de querer. La voluntad sólo es cuestión de hábitos contraídos con ejercicios sistemáticos que nos han supuesto al principio bastante esfuerzo, voluntad constituyente, pero que hacen que después todo resulte fácil, gratificante y agradable, de modo que realizamos el trabajo de manera casi automática y espontánea, voluntad constituída, sin apenas esfuerzo. Sí, por paradójico que pueda parecer, aunque se suele utilizar el término voluntad como sinónimo de esfuerzo, la realidad es que la voluntad es más auténtica cuanto menos esfuerzo nos exija, porque eso significará que ya estamos con posesión plena de la voluntad hecha y madura, constituída.

Sin embargo, mientras la voluntad se está haciendo, constituyente, es necesario gran tesón y esfuerzo para repetir actos positivos que se conviertan cuanto antes en hábitos.

Aunque se puede curar a un enfermo sin que colabore, en el caso de la voluntad poco podemos hacer para desarrollarla y perfeccionarla sin la participación y el ejercicio personal del individuo que pretende lograr una fuerte voluntad.

No obstante, es posible diseñar estrategias que vayan modificando gradualmente la pasividad y la falta de determinación de quien no tiene voluntad, llevando a la práctica en lo posible los puntos que exponemos en el Decálogo de la Voluntad.

Por Bernabé Tierno | Conseguir el Éxito — Libro


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

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