La Vida te Pasa Factura

Tranquilo, haz todo lo que quieras, al fin de cuentas eres libre de hacerlo. Fuma si quieres, bebe alcohol, come en exceso, no hagas ejercicio…

No pasa nada, nadie te va a decir nada, “disfruta de la vida”, pero… ¿qué sucede ahora?

Ah si, tienes algunas molestias, ahora tu cuerpo se siente agotado, sin energías, ves esas enormes ojeras por falta de dormir bien, tienes dolor de espalda, tal vez te agites muy fácil en cualquier actividad física, estás obeso, te suenan todos los huesos al moverte. Pero no pasa nada, tu sigues en tus hábitos, sigues “disfrutando la vida”. Eres un ser libre, tomas tus propias decisiones y no hay de qué preocuparse.

Pasan lo años y tu haces lo que se te antoje, eres un ser invulnerable, esas otras enfermedades o desgracias solo le suceden a otras personas desafortunadas. Te crees el hombre de acero. Pero un día, empiezas a notar que tu vulnerabilidad se ve violada, encontraste tu criptonita.

Ahora tienes una gran enfermedad, ahora te ves obligado a corregir tus hábitos, o de lo contrario están en una línea muy delgada entre este mundo y el otro. ¿qué pasó con ese super hombre que hacía lo que se le venía en gana?

La Vida le pasó la factura, usaste y abusaste de todas las bendiciones que te brindó la Vida, ella nunca se negó a lo que le pedías, y tampoco se reusó cuando tu insistías en crear y mantener ese o aquél hábito. Ella te complacía porque sabía que eso algún día se lo tienes que regresar.

Verás la Vida es un préstamo del Gran Arquitecto Universal, nos es dada para expandirse y multiplicarse. Recuerda la parábola de los talentos, aquél que usó sus talentos y los multiplicó se le dió más, pero aquél perezoso que no los usó, la Vida le pedirá cuentas y si no tiene más de lo que se le dio, entonces le será quitado.

Todo es Causa y Efecto, si siembras pino, no pretenderás que coseches piñas. Ahora es momento de cobrar, usaste la energía de la Vida para complacer tus vicios y malos hábitos, es hora de cosechar lo que sembraste.

No te quejes de tu mala situación, cuando tu eres el directo responsable de ella. Nadie más es responsable de tu destino, tu elegiste la ruta a tomar y tienes que asumir las consecuencias. Pero afortunadamente puedes corregirlas. Nadie está condenado a permanecer en un lugar para siempre, a menos que así lo decida.

Recuerda, “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo.”


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

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