ss Las Pequeñas Recaídas

Las Pequeñas Recaídas

Tal vez te haya pasado alguna vez, tienes bellos ideales, grandes aspiraciones, hermosos planes para tu vida, tu nación y la humanidad. Tal vez recuerdes los sueños inocentes que tenías cuando eras un niño o niña. A lo mejor te extraviaste de esos sueños.

Puede que incluso te hayas sumergido tanto en los placeres del mundo, que olvidaste la razón que te movía. O estás tan ocupado trabajando para tí mismo que ya no te preocupan los bellos ideales.

Ó puede que aún estés intentanto alcanzarlos. Sea la razón que sea, también es posible que hayas tenido pequeños tropiezos. Esos que te hacen caer y a lo mejor te han dejado algunas heridas.

Hemos cometido errores a lo largo de nuestra vida, y muchos de ellos los hemos superado, algunos otros están en proceso de superación. Pero de eso es exactamente que se trata la vida, de aprender. Cuando aprendes a caminar te caes muchas veces, incluso con la ayuda de tus padres mientras lograbas sostenerte de pie. Así mismo pasa en el proceso de crecimiento personal y espiritual, siempre hay algo o alguien ayudándonos desde lo visible o invisible, los más adelantados nos dan de la mano para seguir adelante.

Como siempre lo menciono, el Universo está regido por Leyes, y la violación de esas leyes acarrea una consecuencia. Imagina si por un instante por el capricho de alguien, se suspendiera la Ley de Atracción Gravitacional en nuestro Sistema Solar. ¿Cuáles serían las consecuencias? Ciertamente el Caos. Quién sabe a donde iría a parar nuestro planeta.

Así qué en lo personal no me gusta usar la palabra pecado, más bien le llamo errores de aprendizaje. Cuando alguien se equivoca, por qué ir encima de él y acusarlo, cuando todos cometemos errores, o alguna vez los hemos cometido. Sabia es la afirmación “No juzguéis y no Seréis juzgados”, generalmente aquel que critica y juzga a otro, termina por hacer lo mismo o hasta peor.

Antes acostumbraba ver una serie animada llamada los Simpsons, crecí con ella, pero ya no la he vuelto a ver mucho. Sin embargo, me encantaban los sarcasmos que hacía ante la sociedad y la religión. Lanzaban algunas cosas en contra de la Religión, que podría ser considerado blasfemia o algo así por muchos, pero para mí era más bien una burla hacia la creencia que tiene la gente de Dios y la Religión y no una crítica hacia Dios directamente. En fin, recuerdo en un capítulo donde la Madre de la Familia (Marge) se iba a separar de su esposo Homero, después de una crisis, llega el Reverendo del Pueblo (Reverendo Alegría), al verlo, dice Homero, qué bueno llegó el Reverendo Alegría ahora Marge tendrá que perdonarme porque sino su Dios la castigaría…, lo dice en un tono burlón, que me causaba mucha risa. Pero lo gracioso de eso, es que mientras Homero tenía estos pensamientos, el Reverendo le estaba diciendo a Marge ¡Divórciate!, y Marge le contesta, siendo muy Cristiana, ¿pero no sería pecado?, y el Reverendo le contesta: “¿Te haz puesto a leer esto?(señalando la Biblia), técnicamente hasta ir al baño es pecado.”

Sin salirme del tema, lo que quiero decir es que si a todos nuestros errores le llamásemos pecados, entonces no hay una persona en este mundo que se salve de ello. En total todos seríamos pecadores, que carga más pesada para nuestra conciencia si así nos consideráramos. Y si viviéramos en un gobierno teocrático y extremista, a lo mejor lloverían piedras todo el tiempo, los unos apedreándose con los otros, porque según la Ley debemos ser apedreados por algún pecado.

Pero afortunadamente, nuestros gobiernos no funcionan así, somos conscientes que, como recita el dicho, “errar es de humanos”. No hay de que preocuparse si en el intento por superarse caemos una y otra vez en viejos errores. Estamos creciendo, y a medida que crecemos vamos dejando lo que era de niño. Recuerda cuando le tenías miedo al ropero, creyendo que tu suéter era un gran monstruo. Después te diste cuenta que era un simple suéter. Bueno, no digo que a todos les pase, pero es un ejemplo de que en la medida que maduramos, nos vamos haciendo conscientes de la verdad, y esa verdad nos va liberando de miedos y cosas que a la larga no tienen importancia sino en la mente de cada uno.

No pretendo aconsejar a nadie, pues cada uno tiene su propio rumbo y sus propias necesidades. Solo pretendo compartir lo que puede ser de ayuda, tal vez alguno esté pasando por uno de esos momentos en que siente que está condenado a ser infeliz y que nada de lo que haga lo liberará. Pues bien, solo digo: “HAY ESPERANZA”.


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

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