Naturaleza Divina y Humana

El hecho de entendernos como seres humanos y que generamos ciertos sentimientos, que si no los resolvemos, nos harán sentirnos estancados en nuestro desarrollo personal y espiritual; hace que sea necesario ser conscientes de ellos y esforzarnos por transformarlos mediante el trabajo certero de lidiar con nuestra condición humana.

Estar desconectados de la Fuente Infinita, Poder Superior o Fuerza Universal nos hace muchas veces estar condicionados a enredarnos con los pensamientos, emociones y sentimientos que generamos como seres humanos.

Cada uno de nosotros tiene dentro de sí fuerzas contrapuestas entre sí. Por un lado habitan las cualidades positivas como el amor, felicidad, armonía, felicidad, paz, compasión, misericordia, perdón, abundancia, etc. Y también las condiciones humanas como la culpa, el miedo, vergüenza, odio, resentimiento, falta de perdón, egoísmo, celos, orgullo, etc. Todas ellas tienen la intención de mantenernos anclados en el pasado, esclavizarnos y que nos olvidemos que dentro de nosotros habita una chispa divina. A través de su reconocimiento podemos expandir las cualidades divinas que he mencionado anteriormente.

No obstante, mientras aprendemos y permitimos que lo divino se ancle en nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y acciones debemos identificar cuáles son las condiciones humanas que prevalecen en nosotros e irnos despojando de ellas en ese proceso de autotransformación.

Los seres humanos no somos perfectos; sin embargo, cada día podemos alcanzar niveles de conciencia superiores y cambiar condiciones cuando utilizamos nuestros recursos, para vivir una vida más feliz si estamos anclados a esa gran fuente universal, reclamamos sus virtudes y hacemos el esfuerzo para vivir una vida enmarcada dentro de los valores y principios que rigen las principales religiones del mundo.

Por ejemplo, el miedo surge de manera natural y espontánea como parte de nuestra naturaleza humana. Cuando está activa la parte oscura dentro de nosotros se experimenta dualidad, conflicto, miedo, caos, culpa, angustia, vacío interior y soledad. Mientras que cuando está activa la parte de la luz se experimenta una paz única, una dicha infinita y una gratitud eterna, por el sólo hecho de existir.

Es importante reconocer la dinámica de tu propia mente para salir a flote y dejar de ser víctima y victimario de tu propio nivel de conciencia. Cuando piensas que no hay ninguna salida no significa que Dios se ha olvidado de ti, significa que estás equivocado, enredado en las tinieblas y no estás siguiendo el camino que conduce a la Luz.

Es inútil luchar, condenarse o cuestionarse por los errores cometidos. Todos hemos cometido errores en el pasado debido a la ignorancia y al nivel de conciencia que tuvimos en un momento determinado. Cada uno ha tratado de hacerlo lo mejor que podía, lo mejor que sabía de acuerdo a su experiencia, lo que aprendió de los demás y a los recursos de que dispuso para enfrentar las situaciones.

Recuerda que la característica de los seres humanos es equivocarnos. Sin embargo, podemos aprender de los errores para no repetirlos de nuevo. Cuando aprendemos del error cometido crece nuestro nivel de conciencia, aumenta nuestra autoestima, nos da más confianza y fortaleza interior y crecemos espiritualmente.

Por tanto, podemos caernos, pero lo que no nos está permitido es quedarnos en el suelo todo el tiempo, sino que nos levantamos, nos sacudimos el polvo y seguimos nuestro camino.

Viene a mi memoria una vez que estaba haciendo “cross country” un deporte que es más suave que esquiar. Era la primera vez que me ponía unos esquís y por supuesto me la pasaba en la nieve la mayor parte del tiempo. Cuando terminé de dar la vuelta al circuito me sentí muy satisfecha porque aunque me caí muchas veces pude levantarme y llegar exitosamente a la meta final y con la alegría de que no tiré los esquíes ni me di por vencida. Por supuesto llegué de última al lugar donde mis compañeros me estaban esperando, pero con la cabeza bien en alto porque pude lograr mi cometido. Esa experiencia me hizo recapacitar acerca de mi sendero espiritual y mi vida personal. La reflexión que me hizo anclarme más en mi desarrollo personal fue: “No importa las veces que te caigas, lo importante es que te levantes y retomes tu sendero, empresa, proyecto con un nuevo sentido de victoria y de que la próxima vez lo harás mucho mejor”. Ésa es una de las mejores reflexiones que he podido tener.


CEO en Monbu Ofreciendo Soluciones Web integrales para Empresas y Emprendedores en la Era de la Información. Apasionado por el Crecimiento Personal y la Libertad Financiera, Creador de SecretosdeProsperidad.net

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