Primeros auxilios para sanar la angustia

Muchas veces, nos encontramos inmersos en una angustia que parece difícil de sanar. Los motivos pueden ser diversos, pero los síntomas generalmente son los mismos: dificultad al respirar, palpitaciones, insomnio, sensación de ahogo, dolor en el pecho, nerviosismo, ansiedad, desesperación, desgano, llanto constante o apatía, entre otros. Y ante tanta sensación de malestar, optamos por quedarnos en la cama, sin poder ver ningún rayito de sol asomarse en nuestras vidas. Como todo proceso, la eliminación de la angustia deberá comenzar por un esfuerzo interno, que seguro, nos ayudará a salir adelante, sea cual fuere lo que nos haya generado este estado.

Lo que se presenta a continuación, podrá servirnos o no, depende el caso. Si en este caso estos consejos no nos sirven, es aconsejable consultar con un psicólogo o un médico, pero primero, vale la pena intentar solucionar el problema de la angustia nosotros mismos.

  • Dar lugar a la angustia. Si decidimos oprimir la angustia y eliminarla de nuestras vidas, sin haber pasado por ella, es muy probable que se manifieste tarde o temprano o peor aún, terminemos por caer en una depresión. Por lo tanto, primero habrá que darle lugar, para luego intentar salir de ella.
  • Desconectar del mundo. Debemos pasar un tiempo solos, para poder preguntarnos, consolarnos y hasta conversar con nosotros mismos al respecto. Dar un paseo con nuestra propia mente, será clave para empezar a salir de la angustia, ya que de esta forma, estaremos razonando sobre sus causas y sobre la forma de salir de ella, aunque este proceso no sea del todo consciente.
  • Hablar con un ser querido. Un amigo, un familiar o cualquier persona de confianza, nos ayudará a tener otra perspectiva sobre lo que nos está angustiando y nos acompañará en esos momentos en los que necesitemos un sostén.
  • Descansar. Es preciso que en los períodos de angustia deleguemos tareas, salgamos a caminar y nos permitamos dormir más. Dormir, nos permitirá ver los problemas de otra manera, liberar un poco el estrés contenido y disponer de nuestros horarios, ya que debemos estar libres de presión externa para ver los problemas desde otra perspectiva.Controlar la respiración.
  • Complacernos. Estos son los momentos en los que tenemos que pensar en permitirnos realizar todos esos deseos postergados, ya que al autosatisfacer nuestras necesidades de bienestar, comenzaremos a sentirnos un poco mejor.
  • Respirar profundo. Nada mejor que una sesión de respiración rítmica y profunda para aliviar nuestros pensamientos y llenar de oxígeno renovado a nuestro cerebro. Un tip: Algunos estudios indican que al inclinar la cabeza hacia atrás, mientras mantenemos nuestra postura sentados, nuestros pensamientos negativos se alivian. Será cuestión de intentarlo.
  • Escribir y cantar. Aunque no seamos escritores profesionales, escribir, al igual que cantar fuertemente una canción que nos guste mucho, será una forma de descarga que logrará que la angustia salga a flote. Debemos dejar los textos capaces de producir, liberados a nuestra imaginación y deseos. No es necesario que estén relacionados con la causa de nuestra angustia, simplemente, habrá que escribir lo que dicte el corazón. Tal vez, podamos descubrir nuevos deseos a través de la escritura.

No existe angustia incapaz de superarse, pero debemos evitar que esta se convierta en una profunda depresión. Nadie más que nosotros mismos sabe lo que sentimos y como ayudarnos. Empecemos con nuestros propios primeros auxilios para sanar la angustia. Una dosis diaria de positivismo logrará, no solo combatir nuestra angustia, sino llenar  nuestra vida, nuevamente de alegría.

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