Y no al de los demás.

PORQUE NO SE COPIO EL TEXTO DE ESE MAIL, EN aquella madrugada del 3 de noviembre de 2008, es algo que ya no me inquieta.

Estoy segura, eso sí. De que así tenía que ser. La madeja de pensamientos que había ido desenredando palabra por palabra y frase tras frase. En aquel mail, no llego a nadie.

Al principio, había rencor en mis palabras, esto no es una afirmación, es una pregunta que me estoy haciendo en este mismísimo instante a mi misma.

¿Había rencor en mis palabras?

Si unos momentos antes había enviado un mail, en cadena con un texto tan elevado e inspirador como son las palabras del Dalai Lama… Entonces a titulo de que, enviar después este mail, que lastimaría susceptibilidades. En mi familia.

Dónde están y estamos todos tan viejos. Y las cosas que nos decimos los unos a los otros… nadie las entiende.

En realidad, pertenecí siempre y por los siglos de los siglos a una familia primaria.

Que es una familia primaria. En mi jerga particular, en mis modos de expresarme a diario, quiero decir, la familia que nos trae al mundo.

La de Papá y Mamá, del Papa y la Mama, como dicen aquí y desde siempre en esta tierra que hoy por hoy me cobija.

Esa familia que ya no existe, pero existe. A todas luces, dado que sigo dirigiendo mis dardos recriminatorios hacia ellos. Hacia los miembros aún vivos de mi familia primaria. Esa mi familia, la que me vio nacer. Siguen sus miembros, igual. Por fuera cambiamos, todos, es inevitable. Lo difícil es cambiar por dentro.

Y es tan difícil encajar ahí, en dónde todos siguen igual y en dónde yo soy ahora tan diferente.

¿EN DÓNDE SOY AHORA TAN DIFERENTE ?

Yo que alguna vez fui niña, los veía desde mis ojos infantiles, desde mi mirada de la hija menor.

La que nadie esperaba y llegó en la época en que las mujeres esperaban su menopausia, hace de esto ya 53 largos años.

Podría recriminar a mi familia primaria que no me esperaban.

¿ESTOY SEGURA, QUE LO QUE QUIERO Y DESEO ES RECRIMINAR A MI FAMILIA PRIMARIA, QUE NO ME ESPERABAN?

NO, si bien un niño, no pide ser traído al mundo, no puede después exigir a sus atribulados padres que le rindan cuentas de porque está ahora en este mundo. Se nace y punto. Que ya es mucho y tanto para agradecer.

Así, en aquel tiempo del año 1955, Don P SE y Doña L S fueron los padres de una niña, a la que nombraron A M

Cuenta la historia, que el nombre lo eligieron entre las hermanas. O entre los padres y las hermanas. O entre la madre y las hijas. Esto es lo que a todas vistas, debe haber ocurrido. Mi madre, que en ese momento tenía 45 años, me dio el nombre de A M

Mi padre, simplemente debe haber aceptado. Pues ya con más edad de ser abuelo que padre, el nombre de un quinto hijo, no sería algo de vida o muerte exactamente. Y además, porque esta historia es de mujeres fuertes y hombres débiles. HOMBRES DÈBILES QUE ELIGIERON MUJERES FUERTES.

Mi querida Mamá L, solía contarme que fui la única de sus cinco hijos que nació en un hospital. Todos los otros, los trajo a ver las primeras luces, en su casa, en su propia cama. Con la correspondiente partera de turno. Como se hacía en el siglo pasado. Como Dios Manda.

Que expresión, tan del siglo pasado y tan perimida hoy. Como Dios Manda.

Sí Dios, mandara, no estaría el mundo como esta. Que va, que va…

A, el benjamín, que vino de sorpresa, en un día, de aquel revolucionario diciembre de Perón y Evita, la patria socialista. Y toda esa parafernalia política, aquel ornamento que los del partido peronista esgrimieron para subir al poder.

A mi familia, no LES regalaron nada, ni casa, ni ropa, de todo aquello que daban a los obreros en aquel tiempo. Sería a los que salían a las calles a vitorear al partido de turno.

Mi padre, español de nacimiento, jubilado ferroviario. No rendía culto a ningún partido… y menos político. Esa independencia de pensamiento, esa libertad de elegir a quién votar. El simple y generoso gesto de yo voto a quién se me dé LA REAL gana. Reconozco, es, absolutamente liberador.

Gracias >Papá< por esa herencia que, me facilita el razonamiento, deja abiertas las puertas del porvenir para realizar las elecciones necesarias y legitimizar mis utopías.

3 de noviembre de 2008 4:04

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